viernes, 19 de marzo de 2010

Alicia Bañuelos disertó en una conferencia para mujeres referentes en tecnología

Como parte de una serie de encuentros a beneficio de la Liga Argentina de Lucha contra el Cáncer, se realizó una charla a cargo de mujeres referentes en el país en materia tecnológica. La actividad tuvo lugar el martes pasado, en la Sala Julio Cortázar del Paseo la Plaza, Buenos Aires. Alicia Bañuelos, rectora de la Universidad de La Punta (ULP), fue invitada a participar de este ciclo denominado "Mujeres del Bicentenario" para dar sus puntos de vista acerca de la vinculación entre las tecnologías de la información y la comunicación (Tics) y la mujer actual.

"En las puertas del Bicentenario se abre un ámbito para reflexionar, revalorizar y homenajear a la mujer argentina.  Por ello, creamos un lugar para el diálogo tanto con mujeres que han sido capaces de asumir riesgos y desafíos, y convertirse en líderes", indicaron desde la organización. El ciclo incluye, además, charlas sobre el papel femenino en ámbitos como salud y belleza, desarrollo, empresa, y sociedad.

En el encuentro sobre tecnología, Bañuelos compartió el panel con Analía Remedi, directora general de Hewlett Packard para Argentina, Paraguay y Uruguay; Lorena Amarante, fundadora Online Marketing Latam; Marina Taliberto, gerente de Marketing de Resultics, y Alejandro Aguilera, Country Manager de Doppler Argentina.

La Rectora inició su disertación con un recorrido evolutivo desde el Big Bang (14.000 millones de años atrás), hasta el hombre moderno e hizo alusión a la carga genética como un componente que determina ciertas habilidades. Explicó que el segundo cromosoma 'x' que tiene la mujer aporta la particularidad del pensamiento simultáneo.

"Nuestra especie tomó estrategias para permanecer en el planeta. Estas han sido tan exitosas que hoy somos casi 7 mil millones de  habitantes en el mundo. El hombre era cazador y debía cuidar la familia de otros hombres y del ataque de animales; la mujer debía cuidar a más de un niño, además de estar atenta a los peligros mientras se trasladaban. Entonces, la estrategia de la especie fue que el hombre se concentrará en una sola cuestión y que la mujer pudiera hacerlo en varias cuestiones a la vez", explicó Bañuelos.

Y afirmó que esta estrategia no hace mejor a la mujer respecto del hombre, porque "ambos tienen el mismo cerebro", sólo se trata de características diferentes. De tal forma, la inteligencia, además de la carga genética, tiene un alto componente ambiental. Es decir, que es posible influir en la manera en que las personas se comportan respecto del aprendizaje.  

"Hay investigaciones que han demostrado que cuando se educa y se plantea, por ejemplo, que las niñas son buenas para determinadas cuestiones y los varones para otras, se logran "profecías autocumplidas". Es decir, si se educa a las niñas diciéndoles que no son buenas para la matemática, es lo que sucederá. Se las limita y no se les da opciones, porque es la educación la que forma las habilidades", sostuvo.

En referencia a la práctica educativa como elemento central para el desarrollo intelectual, agregó que "a los chicos hay que premiarlos por el esfuerzo que hacen por aprender y no por su inteligencia".

En otra instancia de su disertación, Bañuelos detalló las diferentes herramientas que utilizó la humanidad a lo largo de su evolución para llegar a la tecnología actual. "Cuanto más complejo es un instrumento más conocimiento está involucrado en su construcción", indicó.

Seguidamente, describió cómo desde la invención de la electricidad, en 1873, se fueron desarrollando las tecnologías de la comunicación hasta llegar a la web 1.0, en 1991. Se trataba de una web en la que las personas sólo se conectaban con la red, pero no interactuaban entre ellas. Actualmente, se experimenta la Web 2.0, donde las personas se conectan con otras, a través de redes sociales, transferencia de archivos, wikis, entre otras herramientas; y se avanza hacia la Web 3.0.

En este sentido, explicó que algunas de las próximas revoluciones en la vida de los seres humanos estarán signadas por la robótica, la Internet de las cosas (RFID – Identificación por radiofrecuencia), la geoespacialidad, la web semántica, la nanotecnología, y la realidad virtual, entre otras.

"Esta revolución favorece la transición hacia la Web 3.0, aplicaciones de la web conectándose a aplicaciones de la web, y la evolución tecnológica que la misma conlleva, en favor de enriquecer la experiencia de las personas", indicó la rectora.

En este contexto, Bañuelos subrayó el rol de la mujer y su vinculación con la tecnología e hizo hincapié en la necesidad de integrar los conocimientos tecnológicos a la vida personal y laboral en la nueva era digital. "Para nosotras, como para San Luis, son tiempos interesantes. Es posible construir nuestra participación en la invención del futuro", afirmó.

Respecto de los tiempos que corren, Bañuelos puso especial énfasis en la "tormenta perfecta"; noción que definió en referencia a la revolución tecnológica, económica y social, que se vive a escala global. "Para estar preparados ante estas nuevas tendencias, es importante desarrollar las habilidades del futuro que son el diseño, la narración, la sinfonía, la empatía, el sentido y el juego, sobre todo en los niños; que marcarán la pauta para los próximos 50 años", sostuvo.

Para aclarar las funcionalidades de las nuevas habilidades, Bañuelos contó que los especialistas plantean el diseño de las cosas por sobre la función. Es decir, si dos herramientas tienen la misma función, y una es más estética que la otra, se elegirá la de mejor diseño. En cuanto a la narración, siempre será preferible narrar la historia de los hechos a la simple enumeración de ellos.

En cuanto a la sinfonía, se trata de contar con varios puntos de vista trabajando desde la multicapacidad y la colaboración. La empatía hace referencia a la observación y el entendimiento del otro. En cuanto al juego deberá estar por encima de la seriedad, y el sentido de una actividad por encima de la acumulación.

"Las investigaciones en neuropsicología demuestran que la cognición y la reflexión pura no existen sin un componente afectivo. Los resultados apuntan a que mente y cuerpo no son entidades que simplemente se relacionan, sino que son dimensiones de un sistema integrado. Estos resultados han dado origen a un nuevo paradigma que se conoce como mente corporizada", concluyó.   


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